Vinos de futbolistas argentinos: quién es dueño del viñedo de verdad
El nombre de un futbolista en una botella mendocina puede significar cuatro cosas distintas: propietario, socio, licenciante o colaboración puntual. Distinguirlas revela qué proyectos son bodegas de verdad, en qué distritos se concentran, por qué un nombre de viñedo célebre no figura en el registro oficial argentino y dónde alojarse en las zonas a las que apuntan las etiquetas.
Tinto Fino, Tinta del País, Tinta de Toro, Cencibel, Ull de Llebre: el registro vitícola español las agrupa todas en una sola variedad. Esto es lo que exigen de ella los tres pliegos que importan.
Michelin reconoció 94 bodegas de Borgoña en su primera selección de uvas. Dónde están de verdad esas 94, en qué pueblos se concentran, qué dejó fuera la guía por completo y qué significa todo esto si vas a viajar.
720 votantes, 20 regiones, siete votos cada uno y ni un solo criterio sobre el vino. Cómo se construye la lista de The World's 50 Best Vineyards, por qué el sector discute sobre ella y cómo leerla si estás planeando un viaje enológico.
Cuando el nombre de un futbolista argentino aparece en una botella mendocina, puede significar cuatro cosas completamente distintas, y solo una de ellas es una bodega. El jugador puede ser dueño de la tierra y llevar adelante el proyecto. Puede tener una participación en el negocio de otro. Puede haber licenciado su nombre a un vino que cultiva, elabora y embotella un tercero. O la etiqueta puede ser una colaboración: el vino de un productor establecido, lanzado bajo un nombre compartido durante una temporada o un contrato.
La prensa aplana las cuatro categorías en una sola frase —"su bodega"— y ahí empieza la confusión. Para quien está planificando un viaje de enoturismo la distinción no es pedantería: decide si existe un lugar adonde ir. Una etiqueta licenciada no tiene dirección. Una colaboración sí la tiene, pero pertenece a la bodega que hizo el vino. Solo una finca —tierra, viñedo, un plan para la fruta— es un destino en el sentido que le da un viajero.
Lo que sigue ordena los proyectos de vino y fútbol argentinos mejor documentados según esas categorías, usando el material que cada uno publica, y después hace algo más útil: cruza los nombres de distrito de las etiquetas con el registro oficial argentino de indicaciones geográficas. Ese registro guarda una sorpresa, y es el dato más práctico de todo el artículo.
Los dos proyectos que sí son fincas
Dos de los proyectos que suelen describirse como "la bodega de un futbolista" publican en sus propios sitios suficiente detalle técnico como para leerse como emprendimientos vitícolas reales: un viñedo con nombre, un año de plantación, una densidad, un rendimiento. Esos números son la señal. Un acuerdo de licencia no tiene motivo para publicarlos, porque no hay viñedo que describir.
Vinos de Potrero — Gualtallary, Valle de Uco
El proyecto de Nicolás Burdisso, ex defensor de la Selección y de Boca, y de Belén Soler Vallé. Su sitio fecha el comienzo con precisión: el primer viñedo se compró en 2008 y el primer vino se elaboró en 2012. Toda la línea proviene de cuatro viñedos pequeños y vecinos de entre 3,4 y 4,6 hectáreas en Gualtallary, Valle de Uco: lotes que la finca describe como parecidos pero deliberadamente no idénticos en suelo y exposición, manejados igual y embotellados como expresiones distintas.
El sitio es inusualmente específico sobre por qué eligieron ese paño. Gualtallary está a unos 1.350 metros al pie del Tupungato; los suelos son franco-arenosos con alta proporción de piedra en superficie y en profundidad y alto contenido de caliza; los lotes miran principalmente al norte y la pendiente cae hacia el este cerca del 3%, de modo que el aire frío drena ladera abajo. Durante el ciclo vegetativo, de octubre a abril, la finca registra en Gualtallary las temperaturas más bajas de las zonas vitícolas de la provincia: la razón por la que sus vinos conservan una acidez natural que un sitio más cálido no daría.
La finca aporta además su propia metáfora, y es buena. La vid necesita un terroir lo bastante pobre como para exigirla; el futbolista, argumenta el sitio, necesita un potrero: ese terreno desparejo, embarrado y áspero donde se aprende el fútbol argentino. En ambos casos, cuanto más pobre la superficie, mejor el resultado. De ahí viene el nombre, y es una declaración de principios más clara que la de muchas bodegas.
La línea de Vinos de Potrero. Cada etiqueta sale de los cuatro lotes de Gualtallary descritos arriba: por eso una sola finca puede embotellar tantas expresiones distintas.
Cittanina — Las Compuertas, Luján de Cuyo
La finca de Lautaro Martínez y Agustina Gandolfo, y una propuesta muy distinta a la de Potrero: no una plantación joven de altura sino un viñedo viejo comprado y asumido. El sitio de la bodega registra un viñedo histórico de Malbec plantado en 1930 en el distrito de Las Compuertas, Luján de Cuyo, a unos 1.050 metros, conducido en espaldero bajo con 6.000 plantas por hectárea, riego superficial y una producción naturalmente equilibrada de 4.500 kg por hectárea.
Conviene leer esas cifras despacio, porque dicen algo que el marketing no dice. Un rendimiento de 4.500 kg por hectárea es bajo. Una viña plantada en 1930 se acerca al siglo en el suelo. Las Compuertas es de los rincones más frescos de Luján de Cuyo. Sea cual sea el origen del proyecto, las decisiones agronómicas detrás son las de quien piensa hacer vino en serio y no merchandising.
Las dos primeras etiquetas, Pasión y Coraje, son ambas 100% Malbec de ese viñedo, y se diferencian por cómo se cosecha la fruta y no por el corte: Pasión se cosecha en dos pasadas, la primera priorizando acidez natural y la segunda fruta; Coraje en tres, sumando una última pasada por madurez de taninos y polifenoles. Cosechar en pasadas selectivas sobre una única parcela vieja es una técnica, no un relato.
Cittanina embotella el viñedo de Las Compuertas bajo su propio nombre, y la finca se presenta como lodge además de bodega: por eso se lee como un destino y no como una marca.
Cómo leer una contraetiqueta en treinta segundos.Busque tres cosas: un distrito con nombre, un año de plantación y un rendimiento o densidad. Si la botella le da las tres, alguien está cultivando. Si le da una región tan amplia como "Mendoza" y una frase evocadora sobre la pasión, tiene en la mano una marca, que puede ser un vino perfectamente bueno pero no es un lugar que se pueda visitar.
Los viñedos de desierto de altura de Mendoza son a lo que apuntan, en última instancia, todas estas etiquetas. La propiedad de la foto es un hotel del catálogo, sin relación con los proyectos comentados aquí.
Cuando el nombre está en la etiqueta y la bodega es de otro
Las otras dos categorías son igual de frecuentes y mucho menos veces nombradas correctamente. Ninguna es una crítica —una colaboración bien hecha es un vino bien hecho— pero son un objeto distinto y se comportan distinto cuando uno intenta armar un viaje alrededor de ellas.
L10, la línea asociada a Lionel Messi, figura en el sitio de Bodegas Bianchi como una de las marcas de la bodega, junto a sus etiquetas de la casa, con cuatro vinos bajo ese nombre: L10 Premium, L10 Malbec, L10 Torrontés y L10 Extra Brut. Esa es la descripción exacta. El vino es de Bianchi: cultivado, elaborado, embotellado y comercializado por un productor mendocino de larga trayectoria con viñedos y equipo enológico propios. El nombre del futbolista identifica una línea dentro de esa casa, no una finca aparte.
La línea L10, etiquetada "by Bianchi". Son vinos de Bodegas Bianchi, cultivados y elaborados en sus propias instalaciones: el número del futbolista nombra la línea, no al productor.
GOAT 10, la otra línea de Messi, se aleja de Mendoza más de lo que el lector espera. Cuando se lanzó, Decanter informó que la gama estaba compuesta por un Syrah y un Primitivo elaborados en asociación con el productor suizo MM Winemaker, con fuertes lazos con Italia, y que seguía a una colaboración anterior con el mismo productor que abarcaba Pinot Grigio, Nero d'Avola, Grillo, Chardonnay, Primitivo, Syrah, Cabernet Sauvignon y Merlot. Primitivo y Nero d'Avola son variedades del sur de Italia. La línea de vinos más publicitada del futbolista argentino más famoso no es, según esa información, vino argentino.
Dicho sin rodeos, el panorama se aclara en lugar de desinflarse. Hay una vertiente argentina —una casa mendocina haciendo vino mendocino bajo un nombre compartido— y una vertiente internacional que casualmente lleva el número de la misma persona. Solo la primera tiene algo que ver con un viaje a Mendoza.
Una etiqueta licenciada o colaborativa igual tiene que elaborarse y guardarse en algún lado, casi siempre en la cava de una bodega establecida y bajo su nombre en los papeles.
"En colaboración con" en una etiqueta frontal es una frase con sentido legal y hace exactamente lo que dice. El productor nombrado en letra chica al dorso —el que tiene número de establecimiento— es el responsable del vino. Y también es el único que tiene puerta de bodega.
El mapa escondido en las etiquetas, y un nombre célebre sin respaldo legal
Si se quitan los nombres de estas botellas, lo que queda es una lista corta de distritos mendocinos: Gualtallary, Las Compuertas, Luján de Cuyo, Valle de Uco. Cruzada con el registro publicado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura de indicaciones geográficas y denominaciones de origen reconocidas y protegidas, esa lista se parte en dos de un modo que casi nadie menciona.
Las Compuertas — Indicación Geográfica registrada en Luján de Cuyo, Mendoza. El distrito que figura en la etiqueta de Cittanina es oficial.
Agrelo — también IG registrada en Luján de Cuyo, y el distrito vecino que uno encuentra constantemente en las etiquetas mendocinas.
Luján de Cuyo — aparece dos veces en el registro: como IG y, por separado, como D.O.C., el escalón más exigente de Argentina. Qué exige esa segunda entrada está detallado en nuestra guía sobre los dos reglamentos del Malbec.
Tupungato — Valle de Tupungato — IG reconocida por la Resolución INV C.32/2002, con la Resolución C.20/2006 reconociendo la sinonimia entre Tupungato y Valle de Tupungato.
Valle de Uco — registrada como zona interjurisdiccional integrada por los departamentos de San Carlos, Tunuyán y Tupungato, por Resolución INV C.37/2002.
Gualtallary — no figura en el registro.
Esa última línea merece un párrafo propio, porque Gualtallary es probablemente el nombre de viñedo más de moda de Sudamérica. Los productores lo usan en etiquetas y fichas técnicas, incluido Vinos de Potrero, que imprime "IG Gualtallary" en su propio material. Pero la lista del INV de indicaciones reconocidas y protegidas —el documento que dice qué respalda efectivamente el Estado— no lo incluye. Lo reconocido para ese suelo es el más amplio Valle de Tupungato y, por encima, la zona Valle de Uco.
Esto no hace peor al vino de Gualtallary ni acusa a nadie. Significa algo más preciso y más útil: cuando la palabra aparece en una botella, la garantía detrás es la reputación del productor, no un límite fijado por el regulador. En una botella que dice Las Compuertas o D.O.C. Luján de Cuyo, es al revés. Saber cuál de esas dos cosas le están vendiendo es exactamente el tipo de alfabetización que hace que un viaje de cata de vinos valga el pasaje.
Todo lo que vale la pena saber sobre el origen de un vino mendocino está en letra chica al dorso, y casi todo es un nombre de distrito que se puede verificar contra el registro nacional.
IG y D.O.C. no son dos palabras para lo mismo. Una Indicación Geográfica delimita un origen. Una Denominación de Origen Controlada agrega reglas obligatorias encima: porcentaje de variedad, edad del viñedo, rendimiento, crianza, embotellado en origen. Argentina tiene decenas de las primeras y muy pocas de las segundas.
¿Se puede visitar algo de todo esto?
Acá la clasificación deja de ser un ejercicio intelectual. Consultados sus propios sitios, ni Vinos de Potrero ni Cittanina publican una página pública de visitas o reserva de degustación. El sitio de Potrero ofrece vinos, terroir, una sección institucional, un formulario de contacto y un enlace de compra; el de Cittanina ofrece un relato, el viñedo, los vinos y un formulario. Ninguno tiene horarios ni botón de reserva.
La lectura honesta es estrecha y conviene formularla con cuidado: no hay una vía pública de acceso publicada. Eso no prueba que ninguna de las dos reciba visitantes, y quien quiera intentarlo debería escribir al formulario de contacto en lugar de presentarse. Pero un viaje no se planifica alrededor de una puerta sin horarios publicados.
La ironía es que el proyecto visitable es la colaboración. Bodegas Bianchi —la casa detrás de L10— publica dos direcciones de bodega con datos de contacto: la bodega original en San Rafael y Bodega Enzo Bianchi en Vista Flores, Valle de Uco. Eso es una dirección real en zona vitivinícola, que es más de lo que ofrecen al público las dos fincas de futbolistas.
Así que haga lo que hace igual el visitante experimentado en Mendoza: vaya por el distrito, no por el nombre. El suelo que produjo estas etiquetas está completamente abierto a visitantes aunque algunas fincas no lo estén. Las Compuertas, Vistalba, Perdriel, Agrelo y Chacras de Coria quedan a pocos minutos entre sí dentro de Luján de Cuyo, y muchas de sus bodegas sí publican horarios de degustación. Para el lado del Valle de Uco, nuestra guía de Tupungato cubre la aproximación a la frontera de altura de donde vienen las botellas de Gualtallary.
Planifique por distritos. Las Compuertas, Vistalba, Perdriel, Agrelo y Chacras de Coria son todos Luján de Cuyo, están en un radio compacto y suman muchas más puertas abiertas que cualquier nombre célebre suelto.
Trate a la finca de culto como un extra, no como el eje. Si contestan el correo, buenísimo. Arme el itinerario de modo que no importe si no contestan.
Pregunte quién lo hizo, no quién lo firmó. En cualquier degustación, la pregunta útil sobre una etiqueta de celebridad es qué número de establecimiento figura al dorso. La respuesta ubica el vino en el mapa en una sola frase.
Dónde alojarse en los distritos a los que apuntan las etiquetas
Las dos fincas reales están dentro de un área notablemente chica. El viñedo de 1930 de Cittanina está en Las Compuertas, en el norte de Luján de Cuyo; los distritos vecinos —Vistalba y Chacras de Coria sobre todo— son donde está realmente la concentración de hoteles con viñedo de esta parte de Argentina. Los lotes de Potrero quedan más al sur y bastante más alto, en el Valle de Uco, a una mañana larga de manejo desde la misma base.
Esa geografía simplifica la decisión del alojamiento. Una sola base en Luján de Cuyo cubre los distritos de viñas viejas caminando o en un taxi corto y deja el Valle de Uco a distancia de excursión de un día, que es la razón por la que casi todos los hoteles con bodega de Mendoza de nuestro catálogo se agrupan ahí y no repartidos por la provincia.
Vistalba, en Luján de Cuyo: el distrito lindero a Las Compuertas y la base práctica para recorrer el suelo de viñas viejas del que salen estas etiquetas.
Hotel
4.4(865 reseñas)
Villa Mansa
Mendoza, Luján de Cuyo, Argentina
Desde
$160 /noche
Hotel
4.8(133 reseñas)
Finca Adalgisa
Mendoza, Luján de Cuyo, Argentina
Desde
$420 /noche
Hotel
4.8(707 reseñas)
Lares de Chacras
Mendoza, Luján de Cuyo, Argentina
Desde
$149 /noche
Hotel
4.6(1,025 reseñas)
Rosell Boher Winery Lodge & Spa
Mendoza, Luján de Cuyo, Argentina
Desde
$630 /noche
Hotel
4.6(1,055 reseñas)
Entre Cielos Wine & Wellness Hotel
Mendoza, Luján de Cuyo, Argentina
Desde
$417 /noche
Hotel
4.6(1,503 reseñas)
Club Tapiz
Mendoza, Maipú, Argentina
Desde
$170 /noche
Villa Mansa está en Vistalba, el distrito inmediatamente lindero a Las Compuertas. Finca Adalgisa y Lares de Chacras están en Chacras de Coria, el pueblo arbolado del lado de la ciudad, dentro del mismo departamento. Rosell Boher Winery Lodge & Spa está entre viñedos de Luján de Cuyo, a unos 45 km de la ciudad de Mendoza. Entre Cielos y Club Tapiz completan el grupo con estadías que integran las degustaciones a la propia estadía.
Si el objetivo del viaje es el Malbec de viña vieja, venga entre fines de febrero y principios de abril, cuando efectivamente se cosecha y las bodegas están trabajando. La Fiesta de la Vendimia cae en la misma ventana y llena las habitaciones de todo Luján de Cuyo, así que reserve el hotel antes que cualquier otra cosa.
Qué dice realmente el fútbol sobre Mendoza
Deje los nombres de lado y mire adónde fue el dinero. Dos jugadores con recursos para comprar viñedos en cualquier lugar de Argentina compraron en dos lugares muy concretos: una parcela vieja, fresca y de bajo rendimiento en Las Compuertas, y cuatro lotes chicos y pedregosos a 1.350 metros en Gualtallary. No son compras al azar. Son los dos argumentos que Mendoza viene haciendo sobre sí misma desde hace veinte años: que su mejor suelo viejo está en los distritos del norte de Luján de Cuyo, y que su suelo nuevo más interesante está tan arriba en el Valle de Uco como la vid alcance a madurar.
Ese es el contenido real de la historia. Las etiquetas de celebridades son la puerta de entrada; a lo que llevan es a una provincia donde las distinciones interesantes se dan entre distritos separados por pocos kilómetros, donde uno de los nombres de viñedo más buscados no está en el registro nacional, y donde una estadía en un solo pueblo de Luján de Cuyo pone casi todo al alcance. El fútbol lo hace leer la etiqueta. La etiqueta, bien leída, le consigue un viaje mucho mejor.
Fuentes y lecturas adicionales
Los registros y la información de los productores cambian. El registro del INV en particular se revisa a medida que se reconocen nuevas indicaciones: la ausencia de Gualtallary es exacta respecto de la edición enlazada abajo, y quien la use con fines comerciales debería verificar la versión vigente antes de citarla.
Vinos de Potrero — sitio oficial — fuente de la compra del primer viñedo en 2008 y del primer vino en 2012, de los cuatro lotes vecinos de 3,4 a 4,6 hectáreas, de la ubicación en Gualtallary a 1.350 metros al pie del Tupungato, de los suelos franco-arenosos y calcáreos, de la exposición norte y la pendiente al este cercana al 3%, de la afirmación sobre las temperaturas de octubre a abril, de la metáfora entre terroir y potrero, y de la ausencia de página publicada de reserva de visitas.
Cittanina — sitio oficial — fuente del viñedo histórico de Malbec plantado en 1930 en Las Compuertas, Luján de Cuyo, a 1.050 metros, del espaldero bajo con 6.000 plantas por hectárea y riego superficial, del rendimiento de 4.500 kg por hectárea, de que Pasión y Coraje son 100% Malbec y de sus cosechas en dos y tres pasadas, y de la ausencia de página publicada de reserva de visitas.
Bodegas Bianchi — página de la línea L10 — fuente de que L10 es una marca de Bodegas Bianchi y de los cuatro vinos que lleva ese nombre: L10 Premium, L10 Malbec, L10 Torrontés y L10 Extra Brut.
Bodegas Bianchi — bodega del Valle de Uco — fuente de que la bodega publica direcciones operativas con datos de contacto en San Rafael y en Vista Flores, Valle de Uco.